Mi rutina de noche: 15 minutos de lectura en voz alta
Todas las noches, a las 20:45, mi calendario tiene la misma cita: quince minutos de lectura con mi hijo. Él lee en voz alta. Yo me siento a su lado y anoto el capítulo leído y las palabras que descubre. Después uso esas notas para sus dictados en Dictée Ludique. Durante la lectura, también propongo las palabras que no conoce en Sésamot.
Ya he contado mi rutina de fin de semana para repasar lo aprendido durante la semana. Por la noche, parto de lo que mi hijo encuentra en su libro. Leemos en francés; por eso los títulos y los ejemplos de vocabulario de este artículo están en ese idioma.
Una cita a las 20:45
He creado un evento que se repite todas las noches, de 20:45 a 21:00. En el título escribo «Livre :» (Libro:), seguido del nombre del libro que estamos leyendo. Mientras él lee, añado en las notas el capítulo y las palabras que comentamos.
Unos días después, puedo recuperar esas palabras sin hojear el libro para buscar el pasaje. Ese es el principal motivo por el que tomo estas notas.
Esta estructura puede servir para tu calendario:
Título: Libro: [título del libro]
Horario: de 20:45 a 21:00, todas las noches
Notas de la sesión:
Capítulo leído: [número o título del capítulo]
Palabras comentadas: [las que aparecieron esta noche]
Para conservar el historial, hay que guardar las notas solo en el evento de ese día. Aplicar el capítulo de esta noche a toda la serie haría que este pequeño diario de lectura perdiera su utilidad.
¿Qué libros caben en esos quince minutos?
Le pedí a ChatGPT ideas para un niño de nueve años con buen nivel de vocabulario, ortografía y comprensión. La condición era concreta: leer en voz alta quince minutos cada noche.
Entre los títulos que anoté de aquella conversación sobre la selección de libros están los siguientes. Mantengo los títulos franceses porque son las ediciones que estamos considerando:
- Le Feuilleton d’Hermès, de Murielle Szac;
- Verte, de Marie Desplechin;
- Charlie et la chocolaterie y Matilda, de Roald Dahl;
- Le Livre des Étoiles, empezando por Qadehar le Sorcier, de Erik L’Homme;
- Le Magicien d’Oz, de L. Frank Baum;
- Les Aventures de Tom Sawyer, de Mark Twain;
- Arsène Lupin, gentleman cambrioleur, de Maurice Leblanc;
- Le Roman de Renart, en una edición infantil;
- Harry Potter à l’école des sorciers, de J. K. Rowling.
Esta lista me sirve para tener opciones. Elegiremos según sus ganas y la dificultad de leer el texto en voz alta. La edición también importa, sobre todo con los clásicos: conviene mirar el texto que va a tener el niño entre las manos.
Mientras lee, anoto las palabras desconocidas
Al escucharlo, oigo cuándo duda. El significado es más difícil de detectar: puede pronunciar una palabra perfectamente sin entenderla. Cuando nos detenemos a explicarla, la anoto.
La lista de propuestas de Sésamot da una idea del vocabulario francés que hemos encontrado: «prompte», «auguste», «tyran», «ascète», «porcelet», «hargne», «pitance» o «suzerain».
Son palabras que quizá no se me habría ocurrido enseñarle. Han aparecido en la historia. Quiero poder recuperarlas después de pasar la página.
Propongo las palabras en Sésamot
Mientras lee, abro la pantalla «Proposer un mot» (Proponer una palabra) de Sésamot, la aplicación de la palabra del día para niños. Escribo la palabra y su idioma. El campo «Où l’as-tu rencontré ?» (¿Dónde la has encontrado?) permite indicar el libro o el pasaje.
Puedes encontrar Sésamot para iOS en el App Store de Francia y para Android en Google Play.

La captura muestra la interfaz francesa. La lista «Mots proposés» (Palabras propuestas), debajo del formulario, conserva los envíos. Por ejemplo, se ven «exempter» y «enchérir» entre las palabras ya añadidas.
Se trata de propuestas: la pantalla indica que las palabras se añadirán a Sésamot en una próxima actualización. No pasan a ser inmediatamente la palabra del día. Una vez incorporadas, mi hijo podrá encontrarlas en la aplicación, con las definiciones y los juegos de vocabulario.
Retomo el libro y las palabras para sus dictados
Las notas del calendario me sirven después para los dictados personalizados de Dictée Ludique. Allí tengo reunidos el título del libro, el capítulo leído y las palabras que hemos comentado.
Puedes encontrar Dictée Ludique para iOS en el App Store de Francia y para Android en Google Play.
Me apoyo en el libro para el tema del dictado y en las palabras anotadas para el vocabulario que vamos a repasar. Así vuelve a encontrarse, por escrito, con palabras de las que ya hemos hablado durante la lectura.
Reconocer una palabra en una frase y saber escribirla son cosas distintas. El dictado nos permite volver a su ortografía después de haberla encontrado en el libro y comentado su significado.
Dejar tiempo para la historia
Quiero mantener esos quince minutos. Los dictados tienen su lugar en otro momento; por la noche, seguimos con el libro. Las notas del calendario y las propuestas en Sésamot guardan lo que podremos retomar después.
Para preparar el siguiente dictado, puedo abrir el evento del día anterior y recuperar las palabras en las que nos detuvimos. «Pitance» o «suzerain» difícilmente se me ocurrirían ante una página en blanco. Así sé por qué están en la lista.