PISA 2025 en España: 451 en lectura y lo que he cambiado en casa
El 8 de septiembre salieron los resultados de PISA 2025 y el titular fue el de siempre: España baja. Lo he leído dos veces, una como maestro y otra como padre de un niño que hace los deberes en la mesa de la cocina. Lo que me interesa no es la clasificación, sino qué se puede hacer con esto un martes por la tarde.
Los tres números, y contra qué se comparan
PISA es la evaluación internacional de la OCDE que mide qué hace el alumnado de 15 y 16 años con lo que sabe. En España la hicieron casi 30.000 estudiantes de 956 centros, en la primavera de 2025, y los resultados se presentaron el 8 de septiembre de 2026.
Las cifras que da el Ministerio son estas:
- Lectura: 451 puntos, frente a 461 del promedio OCDE y 459 del total de la UE.
- Matemáticas: 457 puntos, frente a 463 de la OCDE y 463 de la UE.
- Ciencias: 477 puntos, frente a 482 de la OCDE y 481 de la UE.
En las tres, España queda significativamente por debajo del promedio OCDE. En ciencias no hay diferencia significativa con la UE. Y la lectura es la que más me ha hecho pensar: el INEE (Instituto Nacional de Evaluación Educativa) recuerda que en 2022 no había diferencias significativas entre España y las referencias internacionales. Ahora sí las hay.
El descenso no es solo nuestro. La nota del Ministerio dice que las tres competencias bajan en el promedio OCDE y en España, “aunque más acusado en nuestro país”. Es decir: el mundo lee peor que hace tres años, y nosotros un poco más.
La caída está arriba, no solo abajo
Cuando se habla de PISA solemos mirar al alumnado que no llega al mínimo, el que queda por debajo del nivel 2 de la escala. Es importante, pero no es todo lo que cuenta este ciclo.
Según el Ministerio, entre 2022 y 2025 ha aumentado el porcentaje de alumnado en niveles bajos y ha disminuido el de alumnado en niveles altos, tanto en España como en la OCDE, y el empeoramiento ha sido más acusado en España. Dicho en plata: no solo hay más chavales que se pierden en un texto, también hay menos que lo dominan.
Eso cambia la pregunta que me hago en casa. Mi hijo lee. Descifra sin problema, entiende lo literal. Lo que le cuesta es lo que viene después: relacionar dos párrafos, notar que el autor opina, explicar por qué algo pasa. Eso es exactamente lo que separa un nivel medio de uno alto.
En Magisnet, Álvaro Muñoz Ibáñez lo resume con una frase que me he apuntado: “Comprender requiere saber”. Su argumento es que la comprensión depende del vocabulario y de lo que uno ya sabe del tema, y que la competencia no sustituye al conocimiento. Estoy de acuerdo, y tiene una consecuencia práctica: leer más ayuda, pero hablar de lo leído ayuda más.
Lo que PISA no te dice de la clase de tu hijo
PISA es una muestra. Casi 30.000 estudiantes de 956 centros sirven para describir un país, y el INEE también publica datos por comunidad autónoma: en lectura, Asturias, Madrid y Castilla y León encabezan la lista. Pero lo más probable es que el colegio de tu hijo no estuviera en la muestra, y en ningún caso PISA mide a tu hijo.
Tampoco evalúa primaria. Quien la hizo tiene 15 o 16 años. Si tu hija está en tercero, lo que tienes delante es una tendencia del sistema, no un diagnóstico de su aula ni de su maestra.
Y hay un dato del mismo informe que se ha comentado poco. El alumnado español puntúa por encima del promedio OCDE y de la UE en perseverancia, que el INEE define como el esfuerzo y la implicación ante dificultades, frustración o incertidumbre. El Ministerio lo puso en el titular de su nota. A mí me parece la mejor noticia del informe: los chavales no se rinden. Lo que hace falta es darles textos y conversaciones donde esa perseverancia sirva para algo.
Así que mi conclusión no es culpar al colegio, ni a los profes, ni a las pantallas. Es preguntarme qué parte de esto me toca a mí, en casa, sin convertirlo en una hora más de deberes.
Dos cambios de quince minutos en casa
No he añadido fichas ni cuadernillos. He cambiado dos cosas en las tardes, y las dos caben en un cuarto de hora.
1. Leer en voz alta, él y yo, por turnos
Una página él, una página yo. No corrijo cada palabra: si se equivoca y el sentido no cambia, sigo. Cuando leo yo, exagero un poco la entonación en los diálogos y en las preguntas. Lo que quiero es que oiga cómo suena un texto entendido. Lo conté con más detalle en mi rutina de quince minutos de lectura en voz alta.
2. Explicar lo leído con el libro cerrado
Al acabar, cierro el libro y le pido que me lo cuente como si yo no lo hubiera leído. Luego una sola pregunta de las que no tienen respuesta en una línea: “¿Por qué crees que hizo eso?” o “¿Qué habrías hecho tú?”.
Las primeras semanas me contaba la trama en tres frases. Ahora mete detalles, y a veces me corrige cuando resumo yo. Es justo el salto entre localizar información y razonar sobre ella.
Dos reglas que me han funcionado: nunca después de una tarde de deberes larga, y nunca como castigo. Si un día no hay ganas, se salta. Quince minutos tres o cuatro tardes a la semana valen más que una hora el domingo.
Y si eres maestro, qué hacer el lunes
No hace falta reorganizar el horario. Lo que he probado en clase son versiones cortas de lo mismo que hago en casa.
- Cinco minutos de “cuéntamelo sin mirar” después de cualquier lectura, también en Ciencias Naturales o Sociales. Por parejas: uno cuenta, el otro dice qué faltó.
- El vocabulario antes del texto. Si “comprender requiere saber”, tres palabras clave explicadas antes de leer ahorran media sesión de dudas después.
- Una pregunta de por qué en cada texto, no solo de qué. Las preguntas literales comprueban que se ha leído; las de por qué comprueban que se ha entendido.
Si preparas preguntas de comprensión con inteligencia artificial, revísalas antes de usarlas: tienden a generar preguntas literales y casi nunca de inferencia. La guía del INTEF sobre IA en el aula va en la misma línea: la herramienta vale lo que vale la persona que la supervisa.
PISA nos dice que el sistema va peor en lectura que hace tres años. No nos dice qué pasa en tu aula ni en tu casa. Eso lo decidimos nosotros, quince minutos cada vez.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se publicaron los resultados de PISA 2025 en España?
El 8 de septiembre de 2026. El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes publicó ese día su nota de prensa y el INEE sus páginas de resultados.
¿Cuántos puntos sacó España en lectura en PISA 2025?
451 puntos, frente a 461 del promedio OCDE y 459 del total de la UE. Es una diferencia significativa, cosa que no ocurría en 2022.
¿Qué comunidades autónomas tienen mejores resultados en lectura?
Según el INEE, Asturias, Madrid y Castilla y León encabezan los resultados en lectura en PISA 2025.
¿PISA evalúa a los niños de primaria?
No. PISA evalúa a alumnado de 15 y 16 años. En España participaron casi 30.000 estudiantes de 956 centros en la primavera de 2025.
Fuentes
- El alumnado español reporta niveles de perseverancia ante el aprendizaje superiores al promedio de los países de la OCDE, según el informe PISA 2025 (2026-09-08)
- PISA 2025 (Instituto Nacional de Evaluación Educativa) (2026-09-08)
- PISA 2025: ¿qué nos dicen los resultados sobre el alumnado? (Blog de INEE) (2026-09-15)
- PISA 2025 y el riesgo de aprender sin comprender (Magisnet) (2026-09-09)