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Guía del INTEF sobre IA en el aula: qué trae la versión 2.0

El 8 de septiembre el INTEF publicó la versión 2.0 de su guía sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito educativo. Llevo dos cursos usando IA para preparar material de Primaria, así que la abrí buscando lo de siempre: qué me llevo al aula el lunes. Hay tres recursos que sí se usan y una decisión que sigue estando en mi mesa.

Qué cambia entre la guía de 2024 y esta versión 2.0

La primera versión se presentó el 4 de julio de 2024 y funcionaba como una puerta de entrada: qué es la IA, cómo aparece en la vida diaria, un decálogo de buen uso, un glosario y dos anexos de buenas prácticas. Servía para entender el terreno, no tanto para planificar.

La versión 2.0 se publicó el 8 de septiembre de 2026, tiene 105 páginas y está en la Librería del Ministerio con licencia CC BY-SA. Mantiene la arquitectura de la anterior: «Sus contenidos se articulan en torno a tres perfiles: alumnado, profesorado y centro educativo».

Lo que el propio INTEF señala como nuevo son tres cosas: la importancia de la alfabetización en inteligencia artificial del alumnado, el papel del profesorado como guía y mediador en su uso, y la conveniencia de una planificación estratégica de ese uso en los centros educativos.

Por eso no la leo como un retoque. En 2024 el sujeto del documento era el docente que descubre la herramienta. Aquí el sujeto es el alumno que ya la está usando y el centro que todavía no ha decidido nada. Sigue dirigida a las etapas no universitarias, de Infantil a Formación Profesional.

La declaración de uso de IA, y cómo la pido yo en Primaria

Entre los recursos prácticos, el INTEF anuncia «un modelo de declaración de uso de inteligencia artificial». Es la pieza que más me interesaba, porque es la única que cambia lo que ocurre en la entrega de un trabajo.

La idea es sencilla: quien usa una IA en una tarea dice que la ha usado y para qué. No es una confesión, es una línea más del trabajo, como la bibliografía.

En quinto y sexto la pido en tres frases al final del documento. Qué le pedí a la herramienta. Qué me devolvió. Qué cambié yo. En los cursos bajos la hago oral, en voz alta, delante del grupo, y no pido nada escrito.

Lo que descubrí el primer trimestre que lo hice es que la declaración evalúa mejor que el trabajo. Un niño que no sabe decir qué cambió respecto a lo que le salió en pantalla no ha trabajado el texto, lo ha transportado. Esa conversación de dos minutos me dice más que releer el párrafo.

Una advertencia: la ficha de la Librería describe la guía como un documento que «proporciona recomendaciones». Es un modelo, no un formulario de obligado cumplimiento. Si en tu centro no se acuerda nada, la declaración depende de que cada uno la pida.

Situaciones de aprendizaje y un cuestionario para el alumnado

El aviso del INTEF lo dice así: la publicación incluye «situaciones de aprendizaje para distintas etapas educativas, un modelo de declaración de uso de inteligencia artificial y un cuestionario dirigido al alumnado».

Merece la pena fijarse en el término. No dice actividades, dice situaciones de aprendizaje, que es la unidad que usa el currículo LOMLOE. El Real Decreto 157/2022, publicado en el BOE el 2 de marzo de 2022, las define en su artículo 2 como «situaciones y actividades que implican el despliegue por parte del alumnado de actuaciones asociadas a competencias clave y competencias específicas».

Eso tiene una consecuencia práctica. Una situación de aprendizaje no se coge y se aplica: se conecta con las competencias específicas y los criterios de evaluación de tu etapa, y esos los concreta tu comunidad autónoma, no el INTEF.

Mi forma de trabajar con cualquier banco de situaciones publicado, este incluido, es separar dos capas. El guion de la tarea se reutiliza casi entero. Los criterios de evaluación los reescribo siempre, porque son los de mi currículo.

El cuestionario al alumnado lo veo como cierre, no como diagnóstico. Preguntar a un grupo qué piensa de la IA antes de haber trabajado con ella recoge lo que han oído en casa. Preguntarlo después recoge lo que han hecho.

Integridad académica y bienestar digital: lo que queda en manos del centro

La guía dedica espacio a los principios éticos y, según el INTEF, a «aspectos vinculados a la privacidad, la equidad, la transparencia y la integridad académica». También pone el foco en el impacto ambiental de estas herramientas y en el bienestar digital del alumnado, «considerando sus efectos en los ámbitos cognitivo, emocional e interpersonal».

Me parece lo correcto que estén los cuatro, y en especial el bienestar digital, que en 2024 apenas asomaba. Pero conviene ser claro sobre qué tipo de texto es esto. No es una norma publicada en el BOE. Son recomendaciones.

La integridad académica, en la práctica, no se resuelve con un capítulo. Se resuelve cuando en el centro está escrito qué pasa con la nota si un trabajo llega generado y sin declarar. Si eso no está en los criterios de evaluación o en las normas de convivencia, la declaración de uso no tiene consecuencia y el alumnado lo nota antes que nosotros.

Ahí encaja la tercera novedad de la versión 2.0, la planificación estratégica en los centros. Es una invitación a que el claustro decida. Yo llevaría al próximo una sola frase para acordar: qué significa, para la calificación, un uso de IA declarado y un uso no declarado.

Lo que sigue sin resolver: qué herramienta abro el lunes

Esta es la pregunta con la que llegué a la guía y con la que salí. Ni el aviso del INTEF ni la ficha de la Librería mencionan herramientas concretas ni una lista de servicios revisados para uso escolar. Dan criterios, privacidad, equidad y transparencia entre ellos, y devuelven la elección al centro.

Entiendo por qué. Una lista de nombres en un documento oficial caduca en un trimestre y además comprometería al Ministerio con servicios que cambian sus condiciones sin avisar. Pero el hueco es real y lo tapa cada uno como puede.

Mi decisión, desde el principio, es que en Primaria no abro cuentas a nombre de mis alumnos. La IA está en mi lado de la mesa: genero el material, lo reviso, y ellos trabajan en papel o en la pizarra. La alfabetización en IA que pide la guía la hago hablando de lo que ven, comparando dos versiones de un texto, buscando el error que la máquina ha colado.

Lo que sí uso cada semana es una rutina fija de comprobación, que conté en mi rutina del fin de semana para validar lo aprendido con IA. La guía del INTEF no me la ha cambiado. Me ha dado, eso sí, dos anexos que puedo enseñar en una reunión de nivel sin tener que defender yo solo el criterio.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se descarga la guía del INTEF sobre inteligencia artificial?

Se descarga gratis desde la Librería del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, y desde el enlace de descarga del propio aviso del INTEF. La versión 2.0 tiene 105 páginas, está fechada el 8 de septiembre de 2026 y se publica con licencia CC BY-SA, así que se puede compartir y adaptar citando la fuente.

¿Es obligatorio aplicar la guía del INTEF en mi centro?

No. Es un documento de recomendaciones del INTEF, no una norma publicada en el BOE. Lo que sí puede ser exigible es lo que tu centro acuerde a partir de ella y recoja en sus propios documentos, y lo que establezca tu comunidad autónoma.

¿Qué es una declaración de uso de IA en un trabajo escolar?

Es una nota breve en la que quien entrega el trabajo indica si ha usado una herramienta de inteligencia artificial, en qué parte y con qué finalidad. La versión 2.0 de la guía incluye un modelo. En Primaria funciona con tres frases: qué se pidió, qué devolvió la herramienta y qué cambió el alumno.

¿Qué diferencia hay con la versión de 2024?

La guía original se presentó el 4 de julio de 2024. La versión 2.0 mantiene los tres perfiles (alumnado, profesorado y centro educativo) y añade el acento en la alfabetización en IA del alumnado, el papel del docente como guía y mediador, la planificación estratégica en los centros, el impacto ambiental y el bienestar digital.

Fuentes

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